• ferherrera298

"Nuestra vida llena de colores"

Muchas veces vemos las emociones como algo externo a nuestro cuerpo, como algo que está flotando, algo lejano y que, además, no entendemos muy bien. Sin embargo, es importante que las vinculemos con lo que corporalmente percibimos, así como con nuestros pensamientos cotidianos, ya que esto nos permitirá establecer una relación más estrecha con lo que pasa en nuestro interior, para experimentar una mayor satisfacción.


Escuchamos hablar de las emociones casi que a diario, pero qué es una emoción, muchos autores han aportado al tema, pero una de las definiciones más cercanas a nuestra realidad es la planteada por Bisquerra (2009), que explica que una emoción es una respuesta del organismo que es sumamente importante de conocer y gestionar de forma adecuada, ya que estas se activan a partir de las experiencias que tenemos a diario.


Las emociones aparecen a partir de un estímulo del ambiente. Imaginemos que tenemos un punto de pintura roja sobre una hoja blanca y soplamos la pintura, esta empieza a expandirse sobre la hoja; algo así sucede con nuestras emociones, nosotras y nosotros somos ese punto de pintura, pero a nuestro alrededor suceden infinidad de situaciones que “activan” nuestras emociones, como la expansión de la pintura al ser soplada. Además, es importante saber que al activar nuestras emociones estas pueden ser positivas o negativas, sin que sean sinónimo de “buenas” o “malas”, ya que ambos tipos son necesarios para adaptarnos a nuestro contexto de forma satisfactoria.


Todas las emociones son distintas, por eso la mayor parte de las veces las podemos asociar con distintos colores, y es que cada emoción nos genera reacciones distintas, por ejemplo, es común asociar la tristeza con el azul, y esta con reacciones como el llanto, o la alegría con el amarillo asociada a acciones enérgicas.

Ponerle nombre a eso que estamos sintiendo, ver las emociones como algo que nos acompaña a todas partes y que se manifiestan a través de nuestro cuerpo, en nuestros comportamientos y pensamientos, nos permite reconocerlas como un aspecto sumamente importante en nuestro diario vivir, ya que nos conduce a establecer relaciones más satisfactorias, tanto con nosotras y nosotros mismos, como con las otras personas.


Existe una infinidad de emociones, tenemos las positivas, las negativas y las especiales. Las positivas son las que nos generan bienestar, como la alegría, el amor y la felicidad, que podemos relacionar con colores vibrantes como el amarillo, el naranja y el rosado. Luego, tenemos las negativas, que no deben ser sinónimo de “malo”, ya que estas nos ayudan a la sobrevivencia en momentos difíciles, en estas podemos encontrar el miedo, la tristeza, el asco y la ansiedad, muchas veces las relacionamos con colores más oscuros, como el negro, el gris, el azul. Finalmente, tenemos las emociones especiales que incluyen la sorpresa, la vergüenza y la culpa, estas son emociones más complejas, puesto que en ocasiones están relacionadas a las relaciones sociales.


Ya que tenemos más claro qué es una emoción y conocemos algunos ejemplos, pensemos en todas las ocasiones en las que nos han preguntado “¿cómo estás?”, e inmediatamente contestamos “bien”… ¿o me equivoco? Bueno, es importante que le pongamos otro nombre a ese “bien”.


Es necesario que nos detengamos un momento y reflexionemos qué estamos sintiendo verdaderamente en ese momento, y un ejercicio que nos puede ayudar a contestar esta pregunta de forma más genuina, es pensar en un color que nos represente en ese momento y luego asociarlo con una emoción, como el ejemplo que antes les di sobre la tristeza y la alegría, y así lo podemos hacer con todas las emociones.


Ahora, les vuelvo a preguntar, ¿cómo estás?... Posiblemente ahora podás mencionar alguna emoción de forma más específica, es por esta razón que tener conocimiento de nuestras emociones no llena de poder, por más sencillo y básico que parezca, nos dota de control sobre nuestro propio cuerpo y sobre nuestras propias sensaciones, lo que, además, beneficia nuestras relaciones sociales.


Hablar de emociones es como estar en una inmensa paleta de colores, cada una tiene un color y una intensidad distinta, al mezclarlas tendremos colores que a lo mejor nunca habíamos visto, pero todas son parte fundamental de nuestra vida, por eso aprendamos a disfrutarlas, a dejar de verlas como algo abstracto que no puedo tocar o ver, sino veámoslas como algo que podemos sentir en nuestro cuerpo, como algo que tiene nombre y merece toda nuestra atención y respeto.


Dibujemos nuestra vida llena de colores, por que esas tonalidades que dan nuestras emociones nos hacen personas únicas y hermosas.


Referencias


Bisquerra, R. (2009). 10 ideas clave. Educación Emocional. Barcelona: Editorial GRAÓ.


Naranjo, M.L. (2014). El Análisis Transaccional: Un modelo integrador para la profesión de Orientación. Costa Rica: EUCR.


Puertas, P., Gonzáles, V. y Sánchez, M. (2017). Influencia de la práctica físico deportiva sobre la Inteligencia Emocional de los estudiantes: Una revisión sistemática. Education, Sport, Health and Physical Activity 1 (1), 10-24.

140 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo